Cuando los estudiantes ingresan a la carrera de Traductorado Público en idioma Inglés, escuchan con asombro a los docentes afirmar que “la traducción jurídica no es una tarea sencilla” o que “el traductor es un especialista en los idiomas que traduce”, entre tantas otras frases. Con el paso de los años, cada una de estas afirmaciones se confirma y se resignifica desde la propia experiencia del estudiante.
Para quien no ejerce la traducción, este campo de estudio suele percibirse como una tarea sencilla, rápida y casi mecánica, porque, claro, tenemos de sustento los diccionarios, buscadores en línea, entre otras herramientas terminológicas. Sin embargo, esta percepción dista considerablemente de la realidad. La práctica traductológica exige una experticia temática, horas de estudio específico y una inmersión constante en el campo disciplinar correspondiente. Traducir no es meramente trasladar palabras de una lengua a otra; implica ofrecer un servicio lingüístico riguroso, profesional y fiel al texto fuente.
Cada nueva traducción especializada representa un desafío, y en este sentido, la traducción jurídica en el ámbito del derecho argentino constituye un terreno particularmente complejo. Si bien se ha debatido extensamente acerca de la traducción jurídica, siempre quedan matices y detalles susceptibles de análisis. Los textos jurídicos presentan convenciones de redacción estrictas, emplean términos con significados precisos y requieren un uso cuidado del lenguaje para evitar la tergiversación de derechos o la nulidad de actos jurídicos.
En la redacción de este artículo, hemos incluido sólo algunos términos que podrían resultarnos desafiantes a la hora de traducir documentación de derecho laboral.
Uno de los principales retos en este ámbito es la polisemia de determinados términos jurídicos. Cada acepción o significado será utilizado con un fin específico, en un área particular y con una finalidad estipulada al momento de la redacción. Incluso el reconocido traductor jurídico y abogado Ricardo Chiesa advierte que los traductores suelen enfrentarse a lo que él denomina equivalencia aparente, esto es, palabras que parecen “equivalentes” en dos lenguas, pero cuya función, aplicación o significado jurídico real no coincide con el aparente. Ello ocurre cuando encontramos términos, frases o grupos de palabras que a primera vista nos sirven como traducción. Sin embargo, existe allí una relación engañosa entre los términos ya que la aplicación, función y significado no terminan siendo equivalentes léxicos aceptables. En este sentido, el término job funciona como un ejemplo paradigmático: el traductor podría asumir que significa simplemente trabajo, sin embargo, dependiendo del texto, job puede volverse una equivalencia aparente si se elige de manera mecánica.
Como mencionamos anteriormente, el término job, es, en apariencia, sencillo de traducir. No obstante, dependiendo del contexto y del género discursivo, job puede equivaler a: trabajo, empleo, puesto, rol, cargo, función o posición. Si bien todas estas acepciones pertenecen al ámbito laboral, la selección de la traducción adecuada dependerá de factores textuales y extratextuales, como el ordenamiento jurídico aplicable, que nos llevarán a cuestionarnos ¿cuál será la traducción correcta para mi texto? Veamos algunos ejemplos. En muchos casos, en contratos de trabajo redactados en inglés, se encuentra la cláusula denominada job description, que se podría traducir como descripción del puesto ya que se refiere a un conjunto estructurado de tareas y responsabilidades dentro de la organización y no simplemente al trabajo en general. Sin embargo, la cláusula denominada job title podría traducirse como posición, cargo o puesto dentro de la empresa, con algún tipo de jerarquía. Podría traducirse como nombre del puesto cuando se hace referencia al conjunto de tareas, responsabilidades y obligaciones.
La polisemia alcanza además a los términos salary, wage, remuneration y las respectivas traducciones al español: salario, sueldo y remuneración. En la vida cotidiana estos términos se utilizan como sinónimos. Sin embargo, desde la perspectiva jurídica, laboral y traductológica presentan diferencias significativas y es responsabilidad del traductor jurídico no confundir estos términos ya que presentan diferencias.
Salary se refiere a un pago periódico fijo, generalmente mensual o semanal; wage implica un pago por hora, jornada o productividad, más frecuente en empleos manuales que en puestos de oficina; y remuneration funciona como un término general que incluye salary y wage, así como también está compuesto de otros beneficios como bonificaciones o comisiones.
En textos redactados en plain English, estos términos pueden ocasionar confusión, ya que éstos suelen ser formularios o contratos donde hay más de una opción aplicable a cada caso en particular. De este modo, salary y wage aparecen juntos y generan cierta ambigüedad.
Veamos la siguiente cláusula de un Contrato de Trabajo que muestra estos términos en contexto:
5.4 The employer shall review the employee’s salary/wage once a year. Como vemos, los conceptos salary y wage son diferentes. Tal como lo indica el US Department of Labor, salary es un pago semanal o cualquier otro tipo de compensación, mientras que wage es un pago efectuado mensualmente al empleado.
Estos conceptos mantienen el mismo significado en español. Una manera de resolver la cláusula presentada anteriormente es la siguiente:
5.4 El empleador deberá revisar el salario y/o sueldo del empleado una vez al año.
Sin embargo, el traductor jurídico debe mantenerse alerta ya que no siempre será conveniente elegir wage o salary, sino que el texto requerirá un término que englobe ambos conceptos, como es el ejemplo de las siguientes cláusulas:
5. Wage (See Guidelines 4 and 5)
5.1 The employee’s wage shall be paid in cash on the last working day of every week/month and shall be: ….
En este tipo de cláusulas donde no se puede definir con certeza si el trabajador recibirá un sueldo o salario en contraprestación por sus servicios, el traductor jurídico deberá conservar la ambigüedad producida en el texto fuente. Un recurso para conciliar estas diferencias es utilizar la palabra remuneración o remuneration que se define como el pago que el empleador efectúa al empleado por su contraprestación. Esto se debe a que funciona como un término amplio o genérico (umbrella term) de dichos conceptos, tanto de salary como de wage. De esta manera, la traducción sugerida para el título de la cláusula es:
5.Remuneración (Consulte las Guías 4 y 5)
5.1 Los empleados percibirán la remuneración en efectivo el último día hábil de la semana/mes y será de: …
En el contexto de la traducción jurídica y especializada, los criterios y la búsqueda de información del traductor jurídico resultan fundamentales. Ricardo Chiesa distingue tres tipos de equivalencias que podrían presentarse en este tipo de textos jurídicos: (I) la equivalencia cultural que se da cuando en ambas lenguas existen instituciones o conceptos comparables desde la función, aplicación, entre otras características; (II) la equivalencia aparente, que como mencionamos antes, ocurre cuando dos términos parecen equivalentes por su forma o uso cotidiano, pero no lo son jurídicamente; y (III) la equivalencia funcional que se da cuando no existe un equivalente directo, pero se encuentra un término en la lengua meta que cumple la misma función jurídica, aunque no sea idéntica. Así, términos como job, salary, wage y remuneration pueden construir equivalencias aparentes si se traducen mecánicamente. Sin embargo, el traductor puede resolverlas mediante equivalencias funcionales que respeten la intención y función del texto fuente.
Frente a estos encargos de traducción, el valor agregado del traductor jurídico no reside únicamente en las herramientas que utilice, sino en su capacidad analítica, su criterio y su formación interdisciplinaria, que, en conjunto, serán fundamentales para eliminar cualquier tipo de ambigüedad, siempre que sea posible, o bien mantenerla cuando el texto lo requiera.
El valor agregado que destaca la labor del traductor jurídico no serán las herramientas traductológicas que utilice para traducir este tipo de textos especializados, sino que será su capacidad analítica y su formación lo que le permita abordar este tipo de polisemias.
Bibliografía
- https://biblio.traductores.org.ar/documentos/07380.pdf
- https://www.argentina.gob.ar/trabajo/contratacion/remuneracion
Sobre las autoras
Martina Abril Bordon. Estudiante del Traductorado Público en idioma inglés en UNLa. Es reference data analyst en el Banco JP Morgan Chase. Trabaja en el procesamiento de diversos documentos constitutivos de las empresas para el mantenimiento y apertura de cuentas en el banco.
Juana Rocio Ventto. Traductora técnica universitaria. Estudiante del Traductorado Público del idioma inglés en la UNLa. Docente de inglés (tramo pedagógico en la UCES). Especializaciones complementarias: Diplomatura en Fonética y Fonología inglesa y Diplomatura en Espectro Autista. Trabaja como docente de inglés en colegios bilingües en el nivel primario.