Si bien la interpretación y la traducción son dos prácticas que tienen un objetivo común, hacer el trasvase del mensaje de un idioma a otro, el método por el cual se realiza no podría ser más distinto, dada la infinidad de variables que se presentan en un contexto específico de la lengua de origen y que pueden estar ausentes en el contexto de la lengua de llegada y viceversa. En este artículo queremos narrar nuestra experiencia navegando en el mundo interlingüístico de la interpretación.
El trabajo del Over the Phone Interpreter, u OPI, como se nos suele llamar, consiste en participar en llamadas telefónicas como intermediario entre un representante angloparlante (en adelante llamados CL, o client) y una persona de habla hispana (en adelante llamados LEP, o limited english proficiency, como se refieren a ellos las empresas de interpretación). Esto puede darse en una infinidad de escenarios: a veces es una llamada en la que se nos convoca como tercer miembro para ayudar con la interpretación, otras veces es una cita en persona, y nosotros nos apersonamos mediante el altavoz de un teléfono.
Los temas a interpretar varían según la llamada para la que se nos solicite, los ámbitos más comunes son turnos médicos, servicios sociales y llamadas a establecimientos escolares. Ello dependerá de qué tipo de cliente contrate nuestra agencia de interpretación para que prestemos el servicio.
Independientemente de la situación y ámbito, nuestro objetivo, nuestro equivalente al skopos en la traducción, será transmitir el mensaje de cada miembro de la conversación a su respectivo interlocutor.
Tips and tricks
Es importante tener el buscador de Google en espera. Si bien mi preferencia personal siempre fueron los diccionarios impresos, en la labor de interpretación, la velocidad es clave, es por esta razón que la capacidad de buscar con detenimiento un término específico en el papel es un lujo con el que no contamos. Asimismo, en aquellas llamadas para las cuales ya sabemos el contexto de lo que se va a discutir, véase citas médicas, llamadas de seguro automovilístico, servicios sociales, etc, nos conviene armar nuestro glosario personal con la terminología específica que podemos esperar de este tipo de encuentros.
Las empresas de interpretación además, nos brindan “herramientas” las cuales son: pedir por repeticiones (parciales o completas), clarificaciones, pedir un par de segundos para verificar un término el cual desconoces (o se te olvidó en el momento) en el diccionario y por último, pedir que tanto el CL como el LEP brinden la información en segmentos más cortos para no perderte de información importante en el camino.
Anecdotario
Un claro ejemplo de polisemia se presenta en los casos donde los hispanohablantes se presentan para una solicitud, ya sea para servicios sociales, cuentas bancarias, etc. La mayoría de las veces, los LEPs se presentan para traer o solicitar una “aplicación”, esto se trata de un préstamo hispanizado1 de la palabra application, que es lo que los angloparlantes entienden en estas situaciones. Ahora, ¿es correcto que nosotros interpretemos application por aplicación? ¿O debemos mantenernos fiel a la palabra correcta que es solicitud? En este caso, la mayoría de las veces el LEP entiende cuando usamos la palabra solicitud, y muchas veces ellos mismos corrigen su propio vocabulario cuando nos oyen decir la palabra correcta; sin embargo, en muchos casos el LEP no conoce la alternativa correcta, y continua utilizando “aplicación” durante toda la conversación. En estos casos, el Skopos de la interpretación nos indica que, para conservar la fluidez de la conversación y asegurarnos de que el mensaje se transmita correctamente, debemos optar por usar “aplicación”.
LUCIANO: Ahora bien, los servicios sociales son algo cotidiano, pero, ¿qué sucede si el término correcto es un término muy específico? Un claro ejemplo fue una llamada en la que se estaba instruyendo al LEP respecto de un contrato de alquiler: cuando el representante mencionó la cantidad que el locatario debe pagar cada mes; mi primer instinto, algo grabado a fuego en mi memoria gracias a las materias de la carrera, fue decir “canon locativo”. ¿Es la palabra correcta? Por supuesto. ¿El LEP entendió algo de lo que dije? Ni remotamente. En esta situación, la palabra “renta”, de un registro más informal pero similar a la palabra en inglés que usaba el cliente, fue lo que el LEP pudo comprender sin problemas, esto es otro ejemplo de cómo el Skopos que aprendimos en la carrera se puede aplicar a esta situación particular.
Llamadas del 911
NICOLÁS: Uno de los ámbitos más comunes donde se necesita un OPI son las llamadas del 911. En este tipo de llamadas, por su naturaleza, prima la rapidez y precisión de lo que interpretamos, lo cual puede ser un problema con ciertos LEPs. Una de las instrucciones que suelen darnos las empresas de traducción es “si no entiendes el nombre de las calles, imítalas fonéticamente” lo cual a veces sale bien, y otras, la mayoría diría yo, no tanto. En esos casos donde el CL no logra captar la dirección donde necesita ir la ambulancia, policía o bomberos, nosotros tenemos que pedirle al LEP que nos deletree el nombre de la calle para de esa forma poder tenerla y pronunciar de manera acorde a cómo sería para que el CL nos entienda y pueda enviar ayuda.
A simple vista esto suena como pan comido, que te deletreen algo es sencillo tanto como para que un niño pueda hacerlo, bueno… no es el caso. Mi experiencia con este tipo de llamadas es que mucha gente hispanoparlante allí (generalmente estas llamadas son de EEUU/Canadá) es analfabeta por lo que es una odisea poder lograr llegar a lo que ellos quieren explicar.
Aquí también se viven situaciones con los modismos de los vastos países hispanoparlantes. En llamadas del 911 tuve la dicha de encontrarme 2 casos que recuerdo bastante bien a pesar de que pasaron meses.
El primer caso: un señor, de origen mexicano, quien llamaba a emergencias porque le habían robado su vehículo mientras dormía en su casa y se enteró cuando quería ir a trabajar y ya no estaba. Una de las preguntas típicas de robos de vehículos es ¿qué tipo de vehículo es? Is it a car, an SUV or a truck?. De no haber estado informado del tema con antelación la respuesta del LEP me hubiese dejado atónito: “me robaron mi troca”. ¿Qué querrá decir con eso? Que le robaron la camioneta. Ese es el anglicismo adaptado2 de la palabra truck que tienen los mexicanos para referirse a este tipo de vehículos.
NICOLAS: Segundo caso: un señor, de origen venezolano, estaba en la escena con un par de oficiales por un accidente automovilístico en el cual estaba involucrado. Uno de los oficiales le preguntan a este señor “de dónde viene y hacia dónde iba”, a lo cual éste responde elocuentemente “venía de la bomba de recoger a la muchacha”. Eran las 9 de la mañana de un sábado y me encontraba perplejo, sin entender a qué se refería, ¿este tipo mencionó una bomba en los Estados Unidos? ¿Es acaso un terrorista o simplemente una expresión que desconozco de un país? Luego de pedirle que me explique a qué se refería con la palabra bomba, y que el sujeto simplemente me repitiera la palabra sin el más mínimo atisbo de explicarla tuve que decirle que me explique a qué se refería porque sino iba a tener que traducir textualmente bomb y allí se le iluminó la lamparita para decir que en su Venezuela natal así se le llaman a las gas station, y allí comprendí que no era un terrorista sino un simple venezolano que fue a buscar a alguien a una estación de servicio.
El simple hecho de atender estas llamadas cambia el estado mental del intérprete. Este tipo de llamadas tiene un tono específico que nos notifica antes de conectarnos que estamos lidiando con una llamada del 911, pero obviamente no sabemos el contexto de la situación, ni podemos permitirnos preguntarlo, debemos interpretar de la forma más clara y rápida posible; esto puede desenvolverse como un simple despacho por un vehículo detenido en la ruta o una situación de vida o muerte. Es aquí cuando verdaderamente se aprecia tener un intérprete siempre a la disposición de cualquier persona con una barrera en el idioma.
En conclusión, si bien las condiciones laborales y/o prestaciones dependen de la empresa que nos contrata a nosotros, (y hay todo un abanico de tipos de empleadores) este tipo de oficio no deja de ser una excelente práctica para quienes estamos estudiando para ser traductores; nos permite mejorar la pronunciación con cada día de trabajo, y aprender los distintos términos regionales que de otra forma puede que no nos hubiéramos cruzado nunca si nos limitásemos enteramente al material escrito.
Sobre los autores
Mi nombre es Nicolás Dorelle, tengo 26 años y empecé la carrera de Traductorado Público en Idioma Inglés en la UNLa en el año 2018. Actualmente me falta la entrega del TFI para poder terminar la licenciatura. Una vez recibido me gustaría poder dedicarme al ámbito del entretenimiento, específicamente a la traducción y localización de videojuegos.
Mi nombre es Luciano Ariel Pereira, y empecé la carrera en el año 2016. En este largo trayecto hubo muchas altas y bajas, pero la experiencia y el conocimiento que me dejó el Traductorado es incuestionable. Aspiro a terminar la carrera este año y, en algún futuro cercano, lograr una especialización en la traducción audiovisual, particularmente en subtitulado.