Número 5
En Otras Palabras / In Other Words
Número 5
ISSN 3008-9204
Revista de Estudios de Traducción y Comunicación Intercultural del Traductorado Público de la Universidad Nacional de Lanús

Cuestiones de Traductología / Discussing Translation Studies

La perspectiva de género como eje transversal en el desarrollo curricular

Fundamentación. Análisis y conceptualización

En el mundo actual, con los avances tecnológicos en las comunicaciones, los movimientos migratorios y la globalización, se establecen vínculos de mayor conexión entre los países del mundo, enriqueciendo las relaciones interculturales y aportando cambios favorables en la sociedad. En este contexto social, político y económico aparecen nuevos modelos de identidades que se entrelazan transformando los esquemas hegemónicos tradicionales. Es en este escenario, proyectado al ámbito educativo se recrean valores sobre la no discriminación, la tolerancia y el respeto hacia otras culturas, promoviendo la integración de ideas, prácticas y políticas educativas integradas, que impulsan la reflexión respecto de la igualdad de oportunidades y la equidad en todas sus manifestaciones. La multiculturalidad es un hecho en nuestras aulas y el sistema educativo debe adaptarse a estos cambios.

Es posible pensar la educación académica formal actual dentro un espacio que se integra al trayecto histórico-cultual, para replantearse de forma constante y dinámica las relaciones de justicia, libertad, igualdad y solidaridad, fundamentando y rechazando las posiciones que justifican la exclusión social. Es así como se rompe la visión fragmentada del conocimiento, en un análisis colectivo que interpele a todas y cada una de las asignaturas del currículo, a través de contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, en base a argumentos curriculares articulados. En este sentido, las identidades culturales y de género constituyen aspectos ineludibles a la hora de pensar en el desarrollo curricular.

“En la construcción social del género se interceptan una red de mediaciones subjetivas y culturales: entorno familiar, institución escolar, influencia del grupo de pertenencia, clase social, tradición religiosa y cultural, raza, etnia que influyen de manera significativa.” (Marta Lamas, 1992)

Todo lo que es construido socialmente en diferentes momentos históricos-culturales, atravesados por la educación, el uso del lenguaje, la familia, la interrelación con pares y adultos significativos, las etnias, las instituciones, la política o la religión definen y estructuran las relaciones entre las personas.

El alejamiento de patrones tradicionales asociados a la masculinidad o femineidad hizo que los hombres y mujeres pudieran vincularse con otros estilos de identidades humanas. La masculinidad de acuerdo con su universo simbólico, asociada de manera natural al liderazgo, la autoridad, el poder, la inteligencia, el establecimiento de reglas y normas, el control de las instituciones poco a poco deja espacio a la apropiación de otras identidades, en un contexto de múltiples prácticas sociales y en ellas el rol de la mujer.

Este sistema sostenido a través de las leyes y normas de conducta asociadas al patriarcado tendientes a la invisibilidad y la subvaloración de las mujeres, comienza a velarse ante nuevas normas sociales más significativas y se inscribe en representaciones culturales que van más allá de la diferencia sexual, orientando su acción hacia nuevos roles sociales en lo laboral, doméstico, educativo y político.

Es así como se recrean nuevos esquemas de pensamientos y acción compartidos y se posibilita que estas prácticas se prolonguen en el tiempo mediante la acción pedagógica diaria y los ritos institucionales. (Guevara Ruiseñor, 2002).

Es necesario analizar en diferentes escenarios, las formas de organización y funcionamiento de nuestra sociedad y sus instituciones, adaptando las propuestas curriculares a estas nuevas configuraciones.

Es en el “habitus” al que alude el sociólogo francés Pierre Bourdieu (1930-2002), en el que cada persona de acuerdo a su rol y posición social desarrolla determinadas formas de actuar e ideas y sentimientos, que se manifiestan en un campo de acción. En la conformación de estos espacios, ya sean científicos, deportivos, literarios, artísticos, políticos, gremiales, estudiantiles o laborales, las personas se posicionan según sus criterios, valoraciones, conceptos y experiencias frente a los estereotipos que convergen en la dinámica de los mismos. En las últimas décadas se ha experimentado una transformación reveladora en las prácticas culturales que conducen a cambios valiosos en la vida de las mujeres, como así también en la de los hombres, “no podrá aceptarse un cambio en uno de los géneros si el otro no evoluciona también: la ruptura de la relación especular entre los géneros supone un conflicto y un desajuste social entre hombres y mujeres que exige un nuevo planeamiento de conjunto” (Subirats, 1999)

Incluir la visión de género en la universidad implica considerar los contenidos conceptuales en los planes de estudio de las carreras, los diferentes medios didácticos en los diversos procesos de aprendizaje, partiendo de una política educativa y gestión institucional, que promueva la capacidad crítica en la igualdad de género y se origine desde la cotidianidad de la vida universitaria, transformando los sistemas discriminatorios en espacios de análisis y reflexión. La transversalidad de género sería tanto una estrategia política como pedagógica. Es menester incorporar como eje transversal o “mainstreaming” al género desde una perspectiva interdisciplinaria que le permita al estudiante comprender y explicar las relaciones entre los sistemas de organización social, los principios éticos, los derechos humanos, los fundamentos jurídicos y las prácticas político-institucionales.

Según la página oficial de la UNESCO, “la cuestión de género debe ser considerada prioritaria en la planificación de la educación, desde las infraestructuras hasta el desarrollo de materiales o los procesos pedagógicos.”

En el artículo 85 de la IV Conferencia de la Organización de Naciones Unidas sobre la mujer, queda expresado:

"Desarrollar programas de estudios de género en la educación, de modo que contribuya al desarrollo de esta perspectiva en la investigación científica; la enseñanza y el quehacer profesional de profesores y futuros profesionales".

El enfoque de género en la enseñanza de la lengua inglesa

En la enseñanza de la lengua como vehículo de expresión de la cultura e idiosincrasia de los pueblos que la utilizan, se tienen en cuenta, las implicancias de las interacciones culturales, como proceso multifactorial, que caracteriza a la sociedad en que se inscribe.

En este sentido y desde una visión de análisis relacional del género, fundada en múltiples variables de distinto orden, es que Judith Butler (1990) considera estudiar la cuestión del género como “la construcción cultural y discursiva de las identidades de género que varía según los contextos sociales, políticos, étnicos, de clase, sexuales que intervienen en esa configuración.”

El génerodesde la perspectiva discursiva se construye como una categoría relacional asociada a diferentes ámbitos, creando representaciones y significados en las prácticas sociales.

El “género se realiza en el discurso” (Chris Kramarae, 2003) Y si el discurso es una forma de uso lingüístico y de interacción, condicionada por un contexto social, entonces la realización del género tiene lugar en la interrelación dialéctica de las dimensiones discursivas. “El género como construcción social y discursiva se crea en el ámbito lingüístico (el texto), el uso del lenguaje y la comunicación, y la interacción.” (Cate Poynton, 1989)

El género como categoría gramatical y lingüística

En el proceso de enseñanza-aprendizaje, la gramática está integrada a los contenidos textuales científicos, literarios y socio-políticos, incluyendo a las identidades de género en sus diversas concepciones y alcances. Es desde este ámbito donde se resignificarán los contenidos de las asignaturas específicas de la carrera, en un marco de investigación interdisciplinaria, con les demás docentes, para integrar el conocimiento de las estructuras propias del concepto de género y lenguaje inclusivo.

Para esto es necesario deconstruir el discurso a través de un conjunto de recursos y estructuras, como expresión de significados implícitos, reglas de coherencia y estrategias discursivas articuladas en unidades semánticas que representan lo que les estudiantes saben y piensan.

Es en la transferencia de un idioma al otro (inglés-español) donde se crean los significados de las palabras y de las relaciones entre ellas como el resultado de la selección que hacen les estudiantes lectores de la lengua inglesa. El orden y las relaciones formales semánticas atienden las relaciones jerárquicas, causales o condicionales del discurso y están cargadas de sentido. En ese traspaso de un idioma al otro no sólo se traslada el género lingüístico, sino que se proyecta cultura e ideología. Pues entonces es aquí donde deben quedar garantizadas las alternativas al lenguaje sexista.

“Las inferencias no son arbitrarias, sino que parten de creencias particulares subyacentes, de opiniones, y del conocimiento de la situación concreta.” (Van Dijk, 2003).

Las estructuras semánticas son portadoras de ideas que permiten expresar opiniones, construyendo expresiones valorativas. Para ello, se desarrolla un mecanismo del pensamiento que intenta explicar cómo funciona la sociedad, su cultura y el género en su transversalidad. Les estudiantes representan de esta manera una realidad hipotética subjetiva, percibida en un plano simbólico interno, creado en base a experiencias previas que le permiten predecir resultados en las acciones, en una constante evolución, es decir se van adaptando a través del tiempo conforme a nuevas vivencias. En este proceso construyen el conocimiento con otros, dándole amplitud y diversidad al concepto de género.

El binarismo de género en la transferencia lingüística del inglés al español

En el análisis de la etimología del término anglosajón "gender" se observa que no se corresponde totalmente con el concepto en español. En inglés tiene una acepción que apunta directamente a los sexos (o sea como accidente gramatical) mientras que en español se refiere a la clase, especie o tipo a la que pertenecen las cosas. La palabra "genre" (género) proviene del francés y originalmente del latín, con el significado de "tipo" o "clase.

El género como atributo del nombre o clase gramatical, relativo a la construcción de lo masculino y lo femenino sólo se comprende en función del género gramatical, pero concebirlo como relación entre los sexos, o como simbolización o construcción cultural implica darle otra mirada.

Para Judith Butler (1990) “el lenguaje refuerza y naturaliza el binomio hombre/mujer y lo presenta como dos únicos géneros posibles.” De este modo, se elimina la posibilidad de que se nombren o representen otras identidades. Y agrega que “los sistemas de representación enmascaran un masculino genérico universal.” Gilles Deleuze y Felix Guattari (1975) destacan que “existe una máquina de enseñanza obligatoria que impone coordenadas semióticas a los sujetos con bases gramaticales duales, tales como femenino/masculino y singular/plural.”

La gramática en los enfoques de género se orienta al significado y la función en los diferentes tipos discursivos. Su objetivo es el reconocimiento de ésta como un recurso dinámico en la comprensión de los textos en el idioma inglés.

El inglés opera a través del género que se denomina natural porque alude a una supuesta relación semántica entre los atributos de aquello que se nombra y su designación. Esta relación implica atributos que, como postula Charles Quirk, (1985), se vinculan, en teoría, con las características biológicas del sexo del referente. Se utiliza femenino cuando el referente es una mujer y masculino cuando es un hombre, siendo el resto de las realidades, de género neutro. En general y a diferencia de lo que ocurre en español, en inglés, los sustantivos, los adjetivos, y los determinantes (pronombres demostrativos, artículos definidos e indefinidos, pronombres distributivos, entre otros), no llevan marcas morfológicas que evoquen su género. Así, the doctor puede referirse a la figura de un doctor, cualquiera sea su identidad de género. El inglés no tiene género gramatical. En el español existen dos géneros, y todos los sustantivos pertenecen a uno de ellos. En inglés, aunque sí que se puede distinguir femenino y masculino, los sustantivos no tienen un género asociado. Esto ha dado lugar a una facilidad única a la hora de emplear un lenguaje neutro. La tendencia actual es hacia un idioma de género cada vez menos marcado. Monique Wittig (1992) afirma que “el inglés es el idioma que más puede aproximarse a volver obsoleta la categoría sexo-génerica del lenguaje. Las marcas de género son símbolos léxicos que, de ser erradicados, podrían cambiar el lenguaje por completo.” Deleuze y Guattari (1975) proponen “desviarse del modelo dual gramatical mediante movimientos nómades que generen transformaciones a través de la desterritorialización de la lengua.” Se entiende que el “nomadismo” hace alusión al desplazamiento de la lengua, coloca al lenguaje y a las palabras como piezas móviles e intercambiables y configuran a la lengua como un constructo social dinámico.

Es ejemplo de esta movilidad, la progresiva desaparición en el idioma inglés de ciertos sufijos que forman el femenino, como «-ess» en «waitress», «duchess» y «actress o los sufijos de las profesiones terminadas en «-man». Durante un tiempo, se empleaban palabras diferentes para hombres y para mujeres, pero la tendencia actual es optar por una palabra neutra: policeman-policewoman→police agent; fireman-firewoman→firefighter, entre otros.

Gracias a la ausencia de género gramatical, el inglés no tiene ningún problema en ocultar el género en una oración en la que se menciona el sujeto: The doctor was working at the hospital. — El doctor/la doctoraestaba trabajando en el hospital. You are tired — Estás cansado/a. En estos casos la traducción exige conocer una información extra relativa al sexo de la persona que realiza la acción. En el caso del you según el contexto se podrá tratar de la segunda persona del singular o plural.

En el caso de los pronombres posesivos, en español son neutros, pero en inglés no: The doctor was working at his/her office. — El/La doctor/a estaba trabajando en su oficina. Lo mismo ocurre con otros pronombres: He/she was sitting on the sofa. — Estaba sentado/a en el sofá.

El inglés, generalmente posee mayor cantidad de sustantivos genéricos, o sea, que se utiliza uno para ambos géneros, sin tomar el del género masculino. Por ejemplo, friend-amigo/a, writer-escritor/a, lawyer-abogado/a, entre otros.

Sin embargo, en inglés, al igual que en español, existe una tendencia a usar el masculino con el rol o jerarquía de genérico, o universal que remite a la humanidad, o sea, para referirse al género masculino tanto como al femenino. Esta tendencia en el contexto de los estudios de género en el campo de la sociolingüística, se ha llamado “Male-As-Norm Principle” o “Man Principle” (Friederike Braun, 1997), que opta por el masculino cuando se desconoce el sexo del sujeto al que se refiere. O sea, el uso de términos masculinos para referirse a los masculinos en particular y a los seres humanos en general. Entre los más utilizados se encuentran: man, man-to-man, prehistoric man, brotherhood, chairman, y policeman (hombre, de hombre a hombre, hombre prehistórico, hermandad, presidente y policía). Existen otros, que son genéricos, por ejemplo "parents", en inglés se refiere a la madre y al padre de conjunto, mientras que en español se utiliza el término masculino padres; child en singular y children en plural para referirse a ambos, las niñas y los niños. Según estudios comparativos realizados, la cantidad es mucho mayor en inglés que en español. Es en este sentido importante mediar entre las diferentes culturas: una lengua de origen sin marcas de género y el español que si nos obliga a especificarlo. En este punto deben compensarse o suplementarse las diferencias de marca de género. Una estrategia posible es la neutralización o generalización. Se sustituye el término no sexista por uno neutro en español: teachers = profesores/profesoras→personal docente. Estas palabras sin marca de género con el tiempo pueden constituirse como neutros y de esta manera conducir a actitudes no discriminatorias.

“En español, el género gramaticalreconoce distintas manifestaciones morfológicas, que se reflejan en las inflexiones que acompañan a los sustantivos, adjetivos y determinantes. El género gramatical puede definirse inicialmente como una categoría arbitraria, no motivada, de carácter formal que afecta principalmente la concordancia de las palabras que acompañan a un sustantivo determinado y su morfología. Así, el español, por las propias restricciones del sistema de la lengua, se ve obligado a pronunciarse respecto del género de los sustantivos.” (M. L Sportuno, 2015) “Se le otorga género masculino o femenino no sólo a seres sexuados, sino también a las cosas inanimadas: todos los objetos y personas tienen obligatoriamente un género gramatical femenino o masculino (y en ocasiones neutro)” (Olga Castro Vazquez, 2008). Por eso, debe decir: el doctor, la doctora, o, incluso, el/la doctor/a. Ahora bien, el género gramatical puede recoger, en ocasiones, un sentido que tiene que ver con la representación simbólica que se liga a espacios masculinos o femeninos. No siempre el género natural coincide con el gramatical. Y es en los distintos tipos discursivos donde se explora este sentido del género de manera particular.

Cuando nos enfrentamos a la enseñanza de una lengua en el contexto de una clase en la universidad, en la que se ponen en juego el pasaje del inglés al español, el problema radica, entre otros, en las diferencias que pueden existir en la percepción de lo que es el género natural. Es ahí donde entra en juego el peso cultural y simbólico de las palabras. Cada idioma tendrá parámetros lingüísticos y culturales que se vinculan íntimamente con la cuestión del género. Sin dudas, “el espacio del interlingüismo cultural en el que se gestan los discursos complejiza la cuestión de la representación de las identidades de género.” (M. L Sportuno, 2015)

Conclusiones

A modo de cierre, y retomando el pensamiento de la escritora francesa Monique Wittig, “es el mundo anglófono el que más se aproxima a erradicar el binarismo sexo-genérico en el lenguaje, representado por símbolos léxicos que marcan el género.” Sabemos que estas transformaciones trascienden el plano lexical y subyacen otros como el filosófico, político, económico, y cultural. Deconstruir esa oposición binaria (sexo-género lingüístico) implica pensar en otras realidades y relaciones de poder posibles. Como afirma la lingüista Deborah Cameron (1990), “a change in linguistic practice is not just a reflection of some more fundamental social change: it is, itself, a social change” (un cambio en la práctica lingüística no solo refleja los cambios sociales más fundamentales, sino que es, en sí mismo, un cambio social.)

En ese sentido me pregunto: ¿Es factible cambiar el nombre a las cosas y entrar en un nuevo mundo simbólico para reapropiarse de ciertas significaciones y códigos con el fin de subvertir otros?

El poder de hacer cosas con las palabras es mucho más efectivo que cualquier otro acto de autoridad. “El efecto del poder de las palabras y su uso reiterado en el tiempo se apoyan aún con mayor fuerza si son emitidas y autorizadas por instituciones socialmente legitimadas.” (Judith Butler, 2008)

Es en la cotidianidad que se construye el lenguaje como estructura de pensamiento y medio de expresión y como tal puede ser comprendido, modificado, o interpelado en el diálogo intercultural entre docentes y estudiantes. Es nuestra tarea como profesores/as de lenguas extranjeras en la universidad desmontar la estructura del lenguaje de los textos que les presentamos a nuestros estudiantes, de manera tal que se expresen en múltiples interpretaciones posibles. Al deconstruir los discursos se revisan conceptos y se descubren procesos históricos y culturales que los subyacen, se manifiestan intencionalidades, sentidos y argumentos como expresión material del pensamiento y del conocimiento. Se construye una conciencia social, donde se favorecen relaciones y actitudes de respeto frente a la diversidad cultural y de géneros, promoviendo la tolerancia y la empatía entre pares.

Atendiendo a un perfil de egresados que persigue el alcance de un/a profesional capaz de actualizar sus conocimientos en un marco político, social y cultural dinámico, debe pensarse en un currículo espiralado, abierto a los cambios de escenarios y paradigmas, en un espacio multidisciplinario, que permita la integración de saberes.

Es en el colectivo donde se incentiva a les estudiantes que reconozcan y valoren sus propias características generacionales, sus raíces, las identidades que lo definen y respeten las diferencias, en representaciones educativas donde muestren habilidades socio-cognitivas en la resolución de conflictos y a través del pensamiento estratégico con respecto a la configuración del género y la diversidad. Un claro enfoque sobre sus acciones futuras en el desempeño profesional, y en su plan de vida, apelando a habilidades lingüísticas, sentido de escucha y comprensión, seguridad y desenvolvimiento en una sociedad en permanente cambio.

Educar desde la inclusión y la igualdad implica dar sentido y visibilidad a las emociones, sentimientos y expresiones en su correlato personal y profesional. Es por eso que decimos SI a las diferencias y NO a la desigualdad.

Referencias bibliográficas

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Sobre la autora

Foto de Lorena Gola

Traductora Pública y Literaria, Técnico-científica en idioma inglés, especializada en traducción jurídica y económica. Traductora free-lance en el ámbito público y privado. Docente-investigadora Adjunta de las carreras de Pregrado y Grado (concursada - Dpto de Planificación y Políticas Públicas) de la Universidad Nacional de Lanús y miembro del equipo de investigación que estudia la enseñanza de la lecto-comprensión en lenguas extranjeras de nuestra universidad. Correctora de textos científicos especializados en área jurídica y económica (Facultad de Cs Económicas. UBA - IIET). Docente-examinadora de Cambridge English (Centro examinador: Asociación Argentina de Cultura Inglesa. Docente de Lengua Inglesa, Literatura, escritura y trabajos de proyecto en el Instituto Balmoral. Docente remota- Plan CEIBAL (Conectividad educativa de informática Básica para aprendizaje en Línea. R.O Uruguay). Diseño de material didáctico y preparación de exámenes oficiales AACI. Dirección de Talleres de conversación y teatro en inglés.

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